![]() |
|||||||||
| Trabajamos por la democratización y la equidad en nuestras sociedades |
|||||||||
| 27 | |||||||||
| enero 2010 | |||||||||
|
Editorial Destacados Secretaría Ejecutiva Centro América, México y el Caribe Región Andina Cono Sur y Brasil Género Grupos de trabajo Proyectos en curso Antena Bruselas Mensaje de nuestra asociada |
Foro Social Mundial: ¿rumbo a la irrelevancia?
Al aproximarse la 10ª edición del Foro Social Mundial (FSM), se reabre la inevitable polémica sobre el potencial del Foro como espacio de movilización y coordinación de las luchas de los movimentos que se oponen, desde las manifestaciones de Seattle (2001), a la globalización neoliberal. Una de las lecturas en disputa del proceso del FSM es aquella según la cual el declive del Foro explicita el fracaso de la estrategia autonomista que lo tendría hegemonizado desde sus orígenes. Tal estrategia sería hoy “una reliquia exótica” y consistiría en privilegiar a los movimentos sociales y a las organizaciones no-gubernamentales, marginalizando a partidos y gobiernos, y apostando “a la horizontalidad contra verticalidad, a las pautas de reivindicación contra los programas de gobierno, a la resistencia social contra la alternativa del poder”.1 No estoy en desacuerdo con que el apego a cierta “ortodoxia metodológica” por parte de los organizadores del Foro pueda haber dificultado a lo largo del proceso los avances necesarios en la movilización y articulación de las luchas contra la globalización neoliberal y las guerras. Muchas veces el énfasis dogmático en la exclusividad de las actividades auto-organizadas dejó vacíos políticos que fueron ocupados por los actores con mayor poder, generalmente articulados a gobiernos de la región. Reconocer la validez de esa crítica nada tiene que ver con la postura de scetores de izquerda, ligados a esos mismos gobiernos, que desde 2001 cuestionan el carácter singular del FSM, a partir del hecho de que “el FSM sólo se destina a compartir experiencias, construir alianzas, organizar campañas y estimular la reflexión estratégica de entidades y movimentos de la sociedad civil. Sin el refuerzo y la defensa de la autonomía de estas organizaciones (y del proprio Foro), parece evidente que cualquier fuerza política progresista que alcance un gobierno permanecerá rehén de quienes detentan el poder económico y no será capaz de hacer justicia a sus compromisos de cambio social”.2 En ese sentido, no debemos reducir los dilemas del FSM a la mera oposición entre movilización autónoma de la sociedad civil y procesos de construcción de alternativas de poder. No podemos desconocer la complejidad de los desafíos a ser enfrentados en la construcción de una agenda política capaz de unificar la pluralidad de fuerzas políticas y sociales que actúan en el espacio del FSM, para construir alternativas a la crisis cada vez más amplia, profundizada y multifacética del caótico mundo capitalista. No podemos siquiera suponer que incluso sobre este mismo este objetivo – de la construcción de alternativas al capitalismo en crisis – haya consenso entre sujetos sociales y políticos tan heterogéneos (y oriundos de contextos regionales y nacionales políticamente tan dispares). Aquellos que critican la estrategia “autonomista” del FSM y reclaman una alianza con partidos y gobiernos para enfrentar la “coalición imperialista” liderada por los Estados Unidos tal vez no compartirían la crítica al desarrollismo de gobiernos de la región cuyas políticas nacionales (y actuación en las negociaciones internacionales) reflejen claramente – mismo de forma diferenciada-3 sus compromisos con el capitalismo globalizado. Partiendo del reconocimento de la magnitud de la tarea histórica asumida por los movimientos sociales y organizaciones participantes en el FSM –y sin perder de vista que el avance del proceso del foro depende en gran parte de determinantes externos a él-, no hay duda de que dos elementos importantes que marcaran al FSM de 2009 confirman un balance positivo del proceso del Foro Social Mundial. El primero es el aumento de legitimidad derivada de la crisis económica mundial, y el consecuente desgaste de la doctrina neoliberal, sin que, al hacer esta constatación, tengamos la menor ilusión de que la crisis haya puesto en jaque la hegemonía neoliberal. Por el contrario, entendemos que las proprias intervenciones estatales para salvar al sistema en momento alguno se apartaron de la “racionalidad” neoliberal. El segundo elemento positivo, fue la posición marcadamente anti-desarrollista de muchos actores presentes em el foro de Belém –cabiendo destacar la importancia de los movimientos indígenas sud-americanos y de su contribución al debate sobre el Buen Vivir-, que dijeron con claridad que el modelo vigente de desarrollo, de producción y de consumo está en profunda crisis, y que esta crisis, que revela el caráter depredatorio del capitalismo y de su modelo de sociedad, se manifesta no solamente en la esfera económico-financiera, sino también em la crisis ambiental, climática, energética, alimenticia, etc. Los avances del Foro de Belém en esa dirección ya rindieron frutos importantes en la movilización y participación de los actores de la sociedad civil en la Cumbre de Copenhague (COP 15), lo que constituye otro elemento importante a ser considerado en el balance del Foro a ser realizado a fines del mes de enero, en Porto Alegre. 1 Ver Bruno Altman, “Fórum Social Mundial, décima edição”, en el sitio www.cartamaior.com.br
2 Ver José Correa Leite, “Belém 2009: o Fórum mais importante”. En relación a esa cuestión esencial, y a otros aspectos importantes relativos a los avances em la construcción de la agenda política del FSM, expreso mi amplia concordancia con la evaluación del FSM de Belém do Pará hecha por José Correa.
3 No pasaría por nuestra cabeza borrar las diferencias existentes, desde ese punto de vista, entre la inserción global de Brasil y, por ejemplo, la de Venezuela. Ni por eso podemos considerar el proyecto bolivariano de Hugo Chávez como una alternativa consistente al insano modelo de producción y de consumo que caracteriza al capitalismo globalizado. Versión en Portugues
Fórum Social Mundial: rumo à irrelevância?
Ao se aproximar a 10ª edição do Fórum Social Mundial (FSM), reabre-se a inevitável polêmica sobre o potencial do Fórum como espaço de mobilização e coordenação das lutas dos movimentos que se opõem, desde as manifestações de Seattle (2001), à globalização neoliberal.
Uma das leituras em disputa do processo do FSM é aquela segundo a qual o declínio do FSM explicita o fracasso da estratégia autonomista que o teria hegemonizado desde suas origens. Tal estratégia seria hoje “uma relíquia exótica” e consistiria em privilegiar os movimentos sociais e as organizações não-governamentais, marginalizando partidos e governos, e apostando “na horizontalização contra verticalização, nas pautas de reivindicação contra os programas de governo, na resistência social contra a alternativa de poder”1.
Não discordo de que o apego a certa “ortodoxia metodológica” por parte dos organizadores do Fórum possa ter dificultado ao longo do processo os avanços necessários do processo de mobilização e articulação das lutas contra a globalização neoliberal e as guerras. Muitas vezes a ênfase dogmática na exclusividade das atividades auto-organizadas deixou vazios políticos que foram ocupados pelos atores com maior poder, geralmente articulados a governos da região. Reconhecer a procedência dessa crítica nada tem a ver com a postura de setores da esquerda, ligados a esses mesmos governos, que desde 2001 rejeitam o caráter singular do FSM, decorrente do fato de que “só o FSM se destina a compartilhar experiências, construir alianças, organizar campanhas e estimular a reflexão estratégica de entidades e movimentos da sociedade civil. Sem o reforço e a defesa da autonomia destas organizações (e do próprio Fórum), parece evidente que qualquer força política progressista que alcance um governo permanecerá refém dos que detém o poder econômico e não será capaz de fazer jus a seus compromissos de mudança social”2.
Nesse sentido, não devemos reduzir os dilemas do FSM à mera oposição entre mobilização autônoma da sociedade civil e processos de construção de alternativas de poder. Não podemos desconhecer a complexidade dos desafios a serem enfrentados visando à construção de uma agenda política capaz de unificar a pluralidade de forças políticas e sociais que atuam no espaço do FSM, para construir alternativas à crise cada vez mais ampla, aprofundada e multifacetada do caótico mundo capitalista. Não podemos sequer supor que até mesmo este objetivo - da construção de alternativas ao capitalismo em crise – seja consenso entre sujeitos sociais e políticos tão heterogêneos (e oriundos de contextos regionais e nacionais politicamente tão díspares). Aqueles que criticam a estratégia “autonomista” do FSM e cobram uma aliança com partidos e governos para enfrentar a “coalizão imperialista” liderada pelos EUA talvez não compartilhem a crítica ao desenvolvimentismo de governos da região cujas políticas nacionais (e atuação nas negociações internacionais) refletem claramente – embora de forma diferenciada3- os seus compromissos com o capitalismo globalizado.
Partindo do reconhecimento da magnitude da tarefa histórica assumida pelos movimentos sociais e organizações participantes do FSM – e sem perder de vista que o avanço do processo do fórum depende em grande parte de determinações externas a ele -, não há dúvida de que dois elementos importantes que marcaram o FSM de 2009 corroboram um balanço positivo do processo do Fórum Social Mundial.
O primeiro é o ganho de legitimidade decorrente da crise econômica mundial, e o conseqüente desgaste da doutrina neoliberal, sem que, ao fazer esta constatação, tenhamos a menor ilusão de que a crise tenha posto em cheque a hegemonia neoliberal. Pelo contrário, entendemos que as próprias intervenções estatais para salvar o sistema em momento algum se afastaram da “racionalidade” neoliberal.
O segundo elemento positivo, foi a posição marcadamente anti-desenvolvimentista de muitos atores presentes no fórum de Belém – cabendo destacar a importância dos movimentos indígenas sul-americanos e de sua contribuição ao debate sobre o Bem Viver -, que disseram com clareza que o modelo de desenvolvimento, de produção e de consumo está em profunda crise, e que esta crise, que revela o caráter predatório do capitalismo e do seu modelo de sociedade, se manifesta não somente na esfera econômico-financeira, mas também na crise ambiental, climática, de energia, alimentar, etc. Os avanços do Fórum de Belém nessa direção já renderam frutos importantes na mobilização e participação dos atores da sociedade civil na Cúpula de Copenhague (COP 15), o que constitui mais um elemento importante a ser considerado no balanço do Fórum a ser realizado no final do mês, em Porto Alegre.
1 Ver Bruno Altman, “Fórum Social Mundial, décima edição”, no site www.cartamaior.com.br
2 Ver José Correa Leite, “Belém 2009: o Fórum mais importante”. Em relação a essa questão essencial, e a outros aspectos importantes relativos aos avanços na construção da agenda política do FSM, expresso a minha ampla concordância com a avaliação do FSM de Belém feita por José Correa.
3 Não passaria pela nossa cabeça apagar as diferenças existentes, desse ponto de vista, entre a inserção global do Brasil e, por exemplo, a da Venezuela. Nem por isso podemos considerar o projeto bolivariano de Hugo Chávez como uma alternativa consistente ao insano modelo de produção e de consumo que caracteriza o capitalismo globalizado.
|
||||||||
![]() |
|||||||||
Si desea suscribirse gratuitamente a este boletín, difundir alguna información, tiene alguna dificultad para abrirlo, o no desea recibirlo, comuníquese con: info@alop.org.mx |
|||||||||