ALOP
Trabajamos por la democratización y la
equidad en nuestras sociedades
Boletín # 27
  enero 2010

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Mensaje de nuestra asociada

 

Ante la tragedia en Haití

La tragedia de Haití nos ha conmovido a todos/as. Desde ALOP hemos procurado establecer o vincularnos con cadenas solidarias que a lo largo y ancho de nuestro continente se han generado para ayudar a los hermanos y hermanas de haitianos. Por eso, al tiempo que reiteramos nuestro llamado a redoblar los esfuerzos solidarios con el sufrido pueblo de Haití, en este número del Boletín institucional queremos compartir tres mensajes sobre el drama que se abate sobre el país más pobre de nuestra región: un pedido de ayuda recibido de una organización haitiana que se ha integrado recientemente a la Asociación; las reflexiones –e interpelaciones- que dos compañeros alopianos lanzaron de inmediato ocurrida la tragedia, y un pronunciamiento de la MESA de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes de ONGs de ALC sobre la reconstrucción del desvastado país.

1. Carta de Jean-Claude Dorsainvil, Director del Centro de Investigación de Estudios Afro-Caribeños y Latinoamericanos (CREACLAC), www.creaclac.net

Puerto Príncipe, 25 Enero 2010.

Estimados Amigos y Amigas, Hermanos y Hermanas de ALOP,

Martes 12 de Enero de 2010 a las 4:53 minutos de la tarde, Haití conoce un malo temblor de tierra. Sr. Jean-Claude Dorsainvil, Director de CREACLAC es un superviviente de este sismo. Hay muchas víctimas, y numerosos de casos con muchas muertes y heridos en CREACLAC y en la Universidad Queensland (UQ). Actualmente, nuestra situación es muy, muy complicada en las zonas rurales y urbanas de Haití para ayudar las personas víctimas y heridas.

Nuestras condiciones de vida son lamentables. No tenemos nada para vivir. Hambre y pobreza son nuestra miseria. Tenemos muchas pérdidas: casas, escuela, oficina del CREACLAC y son destruidos y derrumbados completamente. Tenemos muchos niños y personas en sufrimiento. Actualmente, estamos en la calle. Para decir bien, la calle de Puerto Príncipe es nuestra casa.

Por favor si quieren ayudarnos con un Apoyo Financiero o Técnico es bueno para nosotros actualmente.

Enviar su apoyo en esta Cuenta Bancaria o por Cheque:

    BANCA OF AMERICA, NEW YORK
    SWIFT: BOFAUS3N
    ABA No: 026009593
    FOR CREDIT SOGEBANK, PORT-AU-PRINCE, HAITI
    SWIFT: SOGHHTPP
    BENEFICIARY'S NAME: UNIVERSITE QUEENSLAND (UQ)
    ACCOUNT BANK WITH SOGEBANK: 7-1106-941-9

Si se envía por Cheque:

    Centre de Recherche d'Etudes Afro-Caraibeennes et Latinoamericaines (CREACLAC)
    P.O.Box 13042
    Delmas 31, Rue P. Savain # 12
    Telef.: (509) 37 74 6275
    Email : creaclacuq@yahoo.ca
    Port-au-Prince, Haiti (W.I.)

Nuestra situación es catastrófica. Ahora, vivimos en pobreza total, no podemos beber mismo un poco de agua, para comer es una situación muy difícil. Si hay ONGD de América Latina o organizaciones que gustarían venir ayudarnos con reconstrucción o darnos otro apoyo, ya bienvenido. Muchas gracias para su Solidaridad y su asistencia de Cooperación.

Sinceramente,

Jean-Claude Dorsainvil Director del CREACLAC www.creaclac.net

2. Comunicaciones de Oscar Azmitia, Director Región CAMEXCA de ALOP, y de Gustavo Riofrío, investigador de DESCO, Perú, integrante del Grupo de Trabajo Hábitat de ALOP.

Amigas y amigos:

El mundo entero se ha estremecido con la noticia del terremoto de Haití, que azotó a esa isla caribeña. Los datos son todavía muy fragmentarios pero dan cuenta de que sucedió a las 16:53 horas de allí (21:53 GMT); cuando la población realizaba sus actividades habituales, se registró una fuerte sacudida por un sismo de siete grados en la escala de Richter, con dos réplicas de gran intensidad.

El epicentro del terremoto fue localizado a 15 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe, con una profundidad de 10 kilómetros, y según la Cruz Roja Internacional tomará entre 24 y 48 horas tener una imagen clara de la magnitud del desastre. El terremoto no sólo ha dejado centenares de cadáveres apilados en calles y carreteras sino que también ha derrumbado muchísimas viviendas humildes y decenas de edificios, entre ellos el Palacio Presidencial, la Catedral y el edifico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Puerto Príncipe. Se estiman alrededor de tres millones de afectados por la devastación, y miles de muertos hasta el punto de calcularse ya que pasan de 100.000 y que podrían exceder las cifras del tsunami del Océano Índico.

Preparémonos al mismo tiempo para darles la mano generosa que ellas/os van a necesitar y que podremos extenderles, convencidos de que "el amor es inventivo hasta el infinito". Estoy tratando de comunicarme con nuestra asociada, CREACLAC, sin éxito hasta el momento.

Como ALOP y como seres humanos desarrollemos la actitud de la compasión, que en este momento reclama de todas/os nosotras/os el pueblo haitiano.

Oscar Azmitia, fsc; Director Regional de Camexca

Comunicación de Gustavo Riofrío (13/01/2010)

Reconstruir Haití es NUESTRA tarea

Los latinoamericanos tenemos una deuda con Haití y es buena la hora para pagarla. Fuera de los Estados Unidos de NA, Haití fue el primer pueblo en independizarse y fue el lugar de refugio de las personas libertarias en los momentos de la lucha por la independencia latinoamericana. Es el lugar donde se concibió que los colores amarillo, azul y rojo embellecieran las banderas de la Venezuela, Colombia y Ecuador. Es el lugar donde los independentistas se hacían llamar "incas", como en el mundo andino, y que escogió llamarse "Haití" (tierra alta) usando el idioma taíno, en vez de usar el francés o el castellano para autonombrarse.

Es la cuna de la primera rebelión antiesclavista del planeta que tuvo éxito... pero también es el país que hasta hoy paga el precio de ese atrevimiento y por esa victoria. Con una mano en el pecho debemos reconocer que los que ayer abrieron puertas para nuestra independencia y que lucharon en nombre del Nuevo Mundo (y no de Europa o de África), en nuestros días no son considerados latinoamericanos. Para el pueblo llano de América Latina y el Caribe, Haití tal vez nos pertenezca sólo en el mapa y nada más. Si no fuera por Alejo Carpentier y su extraordinaria "El reino de este mundo", la intelectualidad globalizada y de moda no hubiera hablado de Haití en los últimos 50 años.

Tenemos los ojos cerrados frente a lo que allí sucede. No hay peor ciego que el que no quiere ver, pues nosotros sabemos perfectamente que es el país con las peores estadísticas de pobreza de todo el Nuevo Mundo. Me atrevería a decir que eso le proporciona a ciertos políticos y planificadores la íntima felicidad de no ser considerados los últimos en ese rubro. Felicidad que no mueve a la solidaridad, pues somos tan ajenos a Haití como alejados estamos de Mongolia e Irkutsk, en sus antípodas.

Sin embargo Haití pertenece al Nuevo Mundo y ayudó a forjarlo. Hoy ya se habla desembozadamente de crear un protectorado de las Naciones Unidas, puesto que hay que inventar nuevos términos para expresar lo que tanto (in)gobernabilidad como (in)gobernanza no alcanzan a describir. Cuando ese planteamiento sea oficial, seguramente correrán las listas de abajo-firmantes protestando por el hecho.

Lo que Haití necesita de nosotros es más que una "solidaridad" en la emergencia. Nosotros, los latinoamericanos y caribeños tenemos una deuda con ese pueblo hermano y debemos pagarla. Ha llegado el momento.

Sólo latinoamericanos como nosotros podremos entender lo que allí sucede y cómo se puede actuar. Hablando de los problemas del desarrollo nosotros sabemos cómo funcionan los presidentes y los parlamentos, cómo funcionan las mafias y los grupos de poder, los narcos y los falsos profetas, los burócratas, los consultores y “todolodemás”. Sabemos lo que es trabajar en zonas de guerra, en barrios populares y en medio de la amenaza y la inseguridad. Haití es igual que nosotros e idéntico a vastas zonas en cada uno de nuestros países, con la única diferencia que allí acontecen todos los problemas juntos y desde hace tiempo. Pero los latinoamericanos también sabemos por experiencia propia que son las noticias malas las que llegan a los titulares de fuera. También sabemos que en todas las esferas y estratos sociales --absolutamente todas-- hay mujeres y hombres insospechadamente extraordinarios que saben dar de si aún en los momentos menos favorables. En eso tampoco Haití es diferente a nosotros, salvo el hecho que están a punto de perder la esperanza.

La experiencia que tenemos nos dice que luego de un desastre generalmente se reconstruye la miseria cuando es ese el momento --es LA oportunidad-- para que las cosas cambien. La experiencia reciente también nos dice que nosotros tenemos en nuestras cabezas el "chip" de la ayuda humanitaria, pero no tenemos el "chip" de la reconstrucción. Pasada la emergencia muy rápido vendrán las lavadas de manos, las excusas para no hacer mucho (o nada) y el olvido. La experiencia reciente también nos dice que no será dinero el que faltará. Los latinoamericanos sabemos hacer mucho con poco. Ahora tenemos una oportunidad para arreglar cuentas con nuestra historia.

Propongo a quienes trabajamos en los asuntos del desarrollo y la cooperación al desarrollo donemos cerebro, donemos nuestra experiencia y hasta nuestra rabia contenida. Mostremos nuestra solidaridad pensando "fuera del marco" el mejor modo de apoyar con energía y profesionalismo al pueblo de Haití para reconstruir sus ciudades, su economía y su tejido social. En medio de la desgracia, la coyuntura internacional es favorable para movilizar recursos. Los dueños del mundo no saben qué hacer con Haití. La ventana de oportunidad para que nos permitan pensar en la reconstrucción desde el momento de la emergencia se ha abierto.

Escribo esto apresurado, porque es urgente. Entre ustedes están los que entenderán su sentido más allá de la imperfección de la propuesta y que mejorarán el texto con sus acciones.

Gustavo RIOFRÍO DESCO - León de la Fuente 110 / Lima 17 / PERÚ (51 1) 6138300 / (51 1) 992 360 636

3. Declaración de la MESA de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes de ONGs de ALC

Declaración ante la tragedia en Haití

Tras la tragedia en Haití, las ONGs latinoamericanas, junto con saludar que la comunidad internacional haya tomado interés y esté brindando generosamente la ayuda, manifestamos nuestra preocupación, una vez más, por las modalidades de cooperación hacia los países más pobres.

Lo sucedido ha demostrado que mientras no se implementen recursos estables a largo plazo, pueblos como el de Haití seguirán siendo altamente vulnerables a este tipo de desastres. Desde hace tiempo hemos venido señalando que se deben destinar nuevos y mayores recursos para el desarrollo , estables y previsibles en el largo plazo.

En ese marco, demandamos y proponemos a nuestros gobiernos y a los organismos internacionales y multilaterales:

    El apoyo inmediato de la comunidad internacional debe estar dirigido a distribuir de manera efectiva, articulada y humanitaria la ayuda recolectada en todo el mundo, en un marco de respeto a los derechos fundamentales y a la dignidad de mujeres, hombres, niños y niñas.

    El impacto de la cooperación internacional no se puede reducir a cubrir necesidades urgentes, sino que debe apuntar a promover el incremento de las capacidades de las personas con una perspectiva de largo plazo y a potenciar la organización y participación de los pueblos en las decisiones fundamentales para su desarrollo.

    Los recursos destinados para la ayuda humanitaria y la reconstrucción no deben generar un nuevo endeudamiento, ni imponer requisitos u otras imposiciones externas que alteren ese objetivo, de acuerdo a lo que ha sido la práctica común de instituciones financieras como el Banco Mundial, el BID y el FMI.

    La coordinación de la ayuda urgente debe estar en manos de Naciones Unidas. Manifestamos nuestra preocupación por la intención de países como Estados Unidos de querer manejar la ayuda de manera unilateral.

    No militarizar ni condicionar la ayuda y garantizar que esta no se convierta en un préstamo. En ese sentido, rechazamos el tratamiento de las grandes cadenas de comunicación, que resaltan episodios de violencia, y que contribuyen con ello a justificar el aumento de la militarización.

    Implementar un sistema de información a la comunidad, con el apoyo de las redes de medios escritos y radiales comunitarios de América Latina.

    Conformar un consejo coordinador de la ayuda para el corto plazo, mientras se estructuran los planes para la reconstrucción en el mediano y largo plazo. En este consejo deben primar las necesidades de los haitianos y haitianas, con representación del gobierno haitiano, de la sociedad civil, de Naciones Unidas y de los países que hoy lideran la ayuda internacional.

    La Minustah debe ser reconvertida en un cuerpo de asistencia humanitaria con técnicos y equipos que ayuden a la reconstrucción de la infraestructura y voluntarios que ayuden al pueblo haitiano a organizarse comunitariamente.

    Planificar en coordinación con expertos, ONGs y la comunidad, la reconstrucción urbana de Puerto Príncipe, con miras a mejorar su calidad de vida, a generar espacios de convivencia democrática y a recuperar los terrenos devastados por la contaminación.

    Se debe trabajar en conjunto con el pueblo haitiano un camino hacia la reconstrucción y construcción de una institucionalidad que les permita salir adelante, integrarse de manera real al continente y al mundo y encontrar su propio modelo de democracia. Se deben escuchar las demandas del pueblo haitiano, con sus ciudadanos como principal actores.

    La inmediata condonación de la Deuda Externa que asciende a 891 millones de dólares.

Estaremos atentos para que esta tragedia no sea aprovechada por los grandes intereses transnacionales para imponer un modelo de desarrollo que ha demostrado su fracaso, dejando de lado el derecho del pueblo haitiano de forjar su propio futuro. Este desastre no debe convertirse en una oportunidad para que se fortalezca la ocupación militar en el territorio Haitiano.

Las ONGs de América Latina ponen a disposición sus voluntades y capacidades para trabajar con el pueblo haitiano en la reconstrucción de su país, escuchar sus demandas y respetar su soberanía.

Enero 2010

MESA de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes de ONGs de América Latina y El Caribe

Asociaciones Nacionales de ONG:

ABONG, Asociación Brasileña de ONG, Brasil

ACCION, Asociación Chilena de ONG, Chile

ANC, Asociación Nacional de Centros, Perú

ANONG, Asociación Uruguaya de ONG, Uruguay

CCONG, Confederación Colombiana de ONG, Colombia

CONGCOOP, Coordinadora de ONG y Cooperativas, Guatemala

Convergencia, México

Grupo Propuesta Ciudadana, Perú

POJOAJU, Asociación Paraguaya de ONG, Paraguay

Red ENCUENTRO de Entidades No Gubernamentales, Argentina

SINERGIA, Venezuela

UNITAS, Bolivia

Redes Regionales de ONG:

ALOP, Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo, A.C.

Articulación Feminista MARCOSUR

CEAAL, Consejo de Educación de Adultos de América Latina

CRIES, Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales

PIDHDD, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo

Asociación Mundial de Radios Comunitarias América Latina y El Caribe AMARC- ALC

Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos -Latindadd

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