|
Promoción y fortalecimiento de la participación de la
sociedad civil en el diálogo político y la cooperación entre la
Unión Europea y América Latina
Contexto y justificación
La participación de la sociedad civil en el diálogo y la cooperación de la Unión Europea (UE) con América Latina (AL), está llamada a devenir uno de los componentes básicos de las relaciones entre las dos regiones. En efecto, tanto las instituciones de la UE, como los gobiernos latinoamericanos, han manifestado su disposición a dialogar con los actores no gubernamentales y a facilitar su participación en el diseño y ejecución de las políticas de desarrollo:
- La Comisión Europea, en su Comunicación sobre una nueva asociación UE/AL en los albores del siglo XXI, del 9 de marzo de 1999, mencionaba la necesidad de "desburocratizar y democratizar" las relaciones entre ambas regiones, permitiendo una mayor participación de la sociedad civil en el diálogo político y la cooperación. En esa perspectiva, la Comisión organizó el 12 de octubre del 2000, una consulta sin precedentes con la sociedad civil europea, sobre el futuro acuerdo de asociación estratégica con MERCOSUR
- El Consejo de Desarrollo de la UE, en su declaración adoptada el 10 de noviembre de 2000, también destacaba la importancia de la participación de la sociedad civil para crear mejores condiciones de equidad, de acceso de los pobres a los frutos del desarrollo y de refuerzo del tejido democrático. El Reglamento adoptado por el Consejo en 1998 sobre la cooperación descentralizada, pretendía precisamente "ayudar a que tenga un cambio auténtico a largo plazo en los procedimientos de cooperación al desarrollo de la Unión", a favor de un enfoque más participativo, que responda a las necesidades y a las iniciativas de las poblaciones de los países en desarrollo.
- El Parlamento Europeo, a través de diferentes resoluciones sobre AL, ha sido aún más explícito, solicitando el establecimiento de foros consultivos con la sociedad civil y proponiendo la participación de ésta en los distintos procesos regionales de diálogo, mediante la organización de conferencias periódicas, la concesión a sus representantes del estatuto de observadores en las distintas conferencias ministeriales y facilitando su participación en los foros, comisiones y subcomisiones sectoriales correspondientes.
- La Declaración de Río de Janeiro suscrita por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, de AL y del Caribe, recordaba que "la cooperación internacional que involucre recursos públicos requiere de un diálogo en el cual participen tanto los gobiernos como la sociedad civil".
- El Foro de la Sociedad Civil organizado paralelamente a la Cumbre de Río por el Comité Económico y Social de la UE, solicitaba la creación de "mecanismos institucionales" susceptibles de garantizar la participación de la sociedad civil en el diálogo político y en el marco de cada uno de los acuerdos de cooperación y de comercio con los grupos de países latinoamericanos.
No obstante, a pesar de todas estas declaraciones, falta mucho camino por recorrer, para que las instituciones europeas y los gobiernos latinoamericanos, integren plenamente el desarrollo participativo en sus sistemas de toma de decisiones, métodos de gestión y procedimientos.
Todavía prevalece en muchos gobiernos la desconfianza hacia las organizaciones de la sociedad civil y la resistencia a abrir espacios de participación, entre otras razones, por temor a perder el control sobre los recursos de la ayuda. Los actores de la sociedad civil también se ven generalmente excluidos de los debates y de la toma de decisiones sobre los temas relativos al comercio y a la cooperación internacional.
En la Comisión Europea tampoco existe una cultura institucional de participación. Muchas de sus Delegaciones en AL son vistas como verdaderos "Búnkers", de difícil acceso para las organizaciones no gubernamentales. La información, que es la clave de la democratización de la ayuda, no llega fácilmente a estas organizaciones. Tampoco existen mecanismos de diálogo institucionalizados que permitan a los actores de la sociedad civil participar en el diseño, ejecución y seguimiento de los programas de cooperación de la UE en los países latinoamericanos. A excepción de los meso diálogos organizados con Cuba, Haití y Guatemala, tampoco se han diseñado espacios de concertación y de intercambio más amplios entre organizaciones no gubernamentales de ambas regiones para discutir y evaluar los desafíos de la cooperación.
Preocupados por esta situación y convencidos de la importancia de la participación para mejorar la eficacia de la cooperación y fortalecer las prácticas democráticas, tanto en los países receptores de la ayuda como en los países donantes, ALOP, en asociación con otras redes de ONG europeas, han venido realizando importantes actividades de reflexión y de intercambio, algunas de ellas con el apoyo de la Comisión Europea, así como acciones de incidencia frente a las instituciones europeas y gobiernos y parlamentos latinoamericanos. Es por esto que se propone el presente proyecto, para lograr una mayor participación de la sociedad civil latinoamericana y europea, en el diálogo y cooperación birregional.
|